Cuaresma 2018

miércoles 14 de febrero

El Miércoles de ceniza tendremos en la parroquia tres celebraciones de imposición de la ceniza:

Misa a las 10:00 h., con imposición de la ceniza.

Celebración penitencial a las 18:00 h., especialmente para niños y familias de catequesis.

Misa a las 19:30 h. También con imposición de la ceniza.



Viacrucis parroquiales - 19:00 horas

  • 16 de Febrero: Liturgia/ANE/feligreses  -   Responsable: BLANCA
  • 23 de Febrero: Pastoral de Salud             -   Responsable: ANA
  • 2 de Marzo: Cáritas                                     -   Responsable: COVADONGA
  • 9 de Marzo: Catequesis                              -  Responsable: CARMEN SOTILLOS
  • 16 de Marzo: CORAL                                   -  Responsable: MANOLO
  • 23 de Marzo: Formación/LIMPIEZA         -  Responsable: GABY y TERE

 30 DE MARZO: VIERNES SANTO    -     VIACRUCIS PARROQUIAL



...del Domingo de Ramos no es tener un ramo bendecido (como si fuera algo mágico). Lo más importante es aclamar a Jesús... con el ramo. Y si lo guardamos es para recordar que con aquel ramo hemos manifestado nuestra fe en Jesucristo, nuestro deseo de seguir su camino. Con él y tras él

 

...del Jueves Santo es sentir muy hondamente la emoción de Jesús al dejarnos -como su don y testamento- su Pan y la copa de su Sangre. Nos los da con el mismo espíritu de servicio, de humildad y de cariño, con que aquella noche lavó los pies de los Apóstoles. Porque con nosotros Jesús sigue estando: en el Pan y en el Vino, y también en el servicio por amor a cualquier hombre o mujer.

 

...del Viernes Santo no es participar o contemplar una procesión (aunque esto también pueda ser un acto de veneración al Señor). La celebración de hoy, en la iglesia, no es el funeral de Jesús ni tampoco una llamada a llorar nuestros pecados. Lo más importante hoy y lo más difícil- es atrevernos a mirar al Crucificado y descubrir en él el amor máximo. Porque será este máximo amor el que hará que el Crucificado sea también el Resucitado.

 

...de la Vigilia Pascual es que es como una explosión. Una explosión que rompe la noche -el mal, el dolor, la muerte- para abrir el camino de la Vida. Celebramos la Victoria, el triunfo de Jesús el Cristo. Celebramos que nos hemos sumergido -por el bautismo- en la corriente de vida que es su Evangelio. Y que él vive: en la Eucaristía, en la gloria del Padre, en el corazón de sus hermanos y hermanas. Y muy especialmente, en los pobres, en los más necesitados.

DOMINGO DE RAMOS.-Un domingo de aclamación

 

El Domingo de Ramos (o de Pasión) aclamamos - niños y mayores- a Jesús, nuestro Guía, el que va delante en el camino, en nuestro camino. Recordamos su entrada en Jerusalén y cantamos que queremos ir tras él. Porque la felicidad sólo la podremos encontrar en él.

Pero no somos ilusos: sabemos que este camino no es fácil. No lo fue para él -hoy, en la misa, escucharemos la narración de su Pasión-, no lo será para nosotros. Pero creemos, confiamos.

 

JUEVES SANTO.-Un jueves de despedidas

 

Alrededor de la mesa estaban los apóstoles. Sin comprender mucho pero con ganas de compartirlo todo con su amigo y maestro Jesús. Como nosotros, esta noche, en torno a la mesa del altar.

Dijo él: "Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. Que os améis igual que yo os he amado". Se despedía, eran sus últimas palabras. Y sus últimos gestos: lavarles los pies, dejarse él mismo en el Pan y el Vino.

Y, luego, la tristeza, la angustia, el desgarro  en  el  huerto  de  Getsemaní. Comenzaba la última etapa. La última etapa hacia la cumbre.

 

VIERNES SANTO.-Un viernes de amor y de muerte.

 

No es día de palabras. es un día de contemplación. El camino es ya camino de cruz. Y, desde la cruz, la paradoja es que el Crucificado, reina. Porque donde no había amor, puso él mucho amor y sacó amor.

 

DOMINGO DE RESURRECCIÓN.- La noche luminosa del sábado.

 

Fuego ante la iglesia. Y con él encendemos el gran Cirio que simboliza a Jesús, el Viviente. Es su luz la que nos guía en la oscuridad. Y así empezamos la gran misa de esta noche, la misa más relevante de todo el año, porque en ella más que nunca celebramos que Jesús está vivo -resucitado- entre nosotros.

En esta noche renovamos nuestro bautismo para que la semilla del Evangelio que ha sido sembrada en nuestra vida crezca y dé fruto abundante de vida eterna.

 

El canto del aleluya (que significa –alabemos a Dios- resonará repetidamente y con brío en la noche de hoy. Y durante los cincuenta días de la gran celebración de Pascua que hoy se inicia. Aleluya, hermanos, el Señor ha resucitado. Aleluya, hermanos, nosotros -todos- también hemos resucitado.